sábado, 19 de junio de 2010

LA VIDA PRIVADA DE LOS PANTANOS IV



¡Qué nervios!

Se acerca San Juán y todo parece poblarse de olor a pólvora; el cielo adquiere un color multicolor típico del verano en mi lugar tan, tan, tan lejano que ni siquiera sale en los mapas.

Mis hijos revolotean tras las casetas de petardos, como lo que son: chiquillos a punto de destapar la caja de los “truenos”, mientras mi perrita koky, aterrada por los estruendosos “parrapúms” y tracas variadas, se esconde debajo de la cama de unos y otros.

Este año he logrado convencer a mis hijos mayores para que me acompañen en mi aquelarre particular: Antorchas en mano, de las que pueden clavarse en la arena de la playa; la sandía de rigor a modo de cabeza digna del sacrificio; luna-no sé si llena- velas de cera de abeja; un buen cava para los mayores –coca-cola para los pequeños- , sendas toallas para después del baño nocturno (eso sí, en pelota picada, salvo que la autoridad me desautorice y nos detenga por exhibicionistas) y, como no, dulces de todos los colores, con frutas, piñones y cremas diversas (ya llevo cuatro días en la cocina creando mis exquisiteces pasteleras, aunque mi “parejo” se revele cual pinche mortificado)

-Escarlatita, amor…Esto que cocinas sabe delicioso, pero dime ¿es necesario ensuciar todos los cacharros que tienes en la cocina?

Yo canturreo entre delantales, hornos y espátulas guiñándole un ojo a modo de complicidad.-Yo ensucio y tú limpias, amor. Eso o, realizas un cursillo rápido de cocina avanzada para pinches maravillosos y eficientes.

Arruga la nariz y desaparece a sus cosas. Yo sigo con las mías mientras oigo a los gemelos en el jardín persiguiendo a sus hermanos menores con los petardos en las manos.

-Atención-grita uno de ellos- vamos a reventar un hormiguero. Trae los truenos y juntémoslos todos. ¡Arma de destrucción masiva preparada!

Un corto silencio, un suspiro de expectación ante la inminencia del impacto…Me salta el corazón del susto, se descompasa del bombazo proveniente del jardín, los huevos espachurrados en el fregadero- ¡Una DOCENA de cáscaras, yemas y claras, a la basura!

-Alex y Gabriel, daros por castigados el resto de vuestras vidas, si es que seguís vivos después de este ataque terrorista a las pobres hormigas indefensas.

-No pasa nada, cariño. Estoy con los críos, ha sido una explosión controlada- El parejo sale de detrás de unos matorrales con los dos benjamines de la familia, mientras que los gemelos saltan de alegría palmoteándose y aplaudiendo por su rotundo éxito.

-¿No os da vergüenza destrozar así el césped? ¿Pero habéis visto el pedazo de cráter que se ha formado junto a los geranios? ¿Y qué me decís de los doce pollitos en potencia que se han suicidado en el fregadero por culpa del estruendo? El día menos pensado me da un “yuyu” y me quedo tiesa en la cocina sin que nadie se entere. Venga, todos a la ducha y quedan requisados los petardos hasta que no reparéis los daños… Y para colmo, habéis despertado a vuestra hermana Escarlatita con todo este barullo. ¡Con lo que me ha costado dormirla!

¡Qué nervios!. Sí, se acerca San Juán y yo no sé si sobreviviré a este solsticio sin enloquecer del todo.

En fin, la vida dirá.
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