martes, 14 de diciembre de 2010

MADUREZ





Marina, mi hija adolescente de diecisiete años no sabe qué quiere estudiar y parece perdida en un mar de dudas.
-Estudia Ciencias Políticas- La animo convencida de que si alguien puede arreglar el mundo, es ella y sus convicciones.
- Madre, yo no soy mentirosa ni corrupta, y ya sabes que alejo de mí a todas aquellas personas que lo son.
-Ciertamente, hija, es así… Pero date tiempo, con buena voluntad, todo puede cambiar.

Me mira con esos ojos verde océano de una profundidad peligrosa.
-Eres una cínica- afirma mientras sorbe su café. Yo la observo sin mirarla.
-Cariño, es pura practicidad. A ti te conozco porque te he parido, tienes un vivo carácter que pondría firme a un ejercito completo; tienes la dulzura de una fábrica de turrones cuando quieres. Eres inteligente, amoldable a las circunstancias, luchadora y vas con la verdad por delante. ¿Conoces a algún político así?.
-No, ningún político que haya triunfado tiene ninguna de esas cualidades.

-Sin embargo, les ves besando niños, abrazando a gente que no conocen ni conocerán, lloran y ríen pareciendo más humanos que toda la humanidad al completo. Prometen el oro y el moro, fingen obrar con la más absoluta bondad, honradez y decoro …Triunfan allí donde la más noble y firme convicción parece una broma de mal gusto. Manipulan, corrompen y se enzarzan en el “Hades” sin que nos de tiempo siquiera a pensarlo. ¿Por qué alguien como tú, no puede ponerles freno con la verdad por delante?.

No se apresura a responderme, medita mis palabras, parece que las saborea y las aprecia en lo que valen.

-¿Por qué nunca has ejercido de abogado?- me pregunta conociendo la respuesta.

-Yo creía en la justicia, y me di cuenta de que ese tópico no existe… O, al menos, no al cien por cien.

-¿ Un diez por ciento, no es suficiente?- Ahora escruta mi rostro intentando leer en mis ojos.
-Sabes que no.
-Entonces, mami, yo no quiero ser política, prefiero estudiar cinco idiomas -tres ya los hablo correctamente- e irme a estudiar al extranjero biomedicina, criminología y psicología.
-¿Todo a la vez?
-Claro-afirma con una convicción que no admite réplica.
-Primero deberías acabar el bachillerato y aprobar la selectividad. Lo demás, podemos discutirlo dentro de unos meses.
-No hay mucho qué discutir, salvo a qué universidad iré.
Saca unos folletos que lleva escondidos en los pantalones y me sorprende con sus planes.
Me siento envejecer de repente, el tiempo nunca se ha detenido. La mujer que está frente a mí, puede comerse el mundo y yo sé que el mundo, inhóspito y cruel, no podrá frenar sus perspectivas.